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CONTROLA LA SALUD BUCAL PARA QUE NO SE VAYA DE VACACIONES

En verano, solemos relajar nuestras rutinas incluidas algunas del día a día, como el cuidado de nuestra boca. Uno de cada cuatro españoles deja de cepillarse los dientes en vacaciones. Un hecho que unido a dietas poco equilibradas y la ingesta de azúcares favorece la aparición de infecciones y caries. Si descuidamos nuestra boca durante el verano nos podemos llevar desagradables sorpresas a la vuelta de las vacaciones.

Aumento de la placa bacteriana

Al disminuir la frecuencia del cepillado o al no realizarlo como de costumbre, aumenta el riesgo de acumulación de placa bacteriana y empeora la salud gingival. Hay que tener en cuenta que, aunque no tengamos la posibilidad de cepillarnos después de cada comida, el cepillado de la noche y después del desayuno son imprescindibles. Debe durar 2 minutos como mínimo y siempre acompañado de limpieza interdental.

Aumento de traumatismos dentales

En verano se elevan casi un 30% los traumatismos dentales respecto al resto del año. La práctica de deportes al aire libre es uno de los factores de este aumento. El 80% de los traumatismos se producen en la parte superior de la boca, principalmente en los incisivos centrales y laterales, y son más frecuentes en niños.

Frente a estas situaciones, lo ideal es mantener la calma y comprobar si el diente está o no fuera de la boca, si solo está roto o fracturado y/o si tiene movilidad. En el primer caso, hay que evitar limpiar el diente y conservarlo en leche o en saliva del paciente hasta llegar a la consulta dental. De esta manera favorecemos la reimplantacióntemprana del diente en la boca. Es fundamental ir al dentista las siguientes 3 horas al traumatismo para la supervivencia del diente.

En caso de fractura dental, conviene guardar el fragmento y acudir rápidamente al dentista para aplicar el tratamiento adecuado. Así evitaremos el dolor e infección de la pulpa dental. Si el diente tiene movilidad, hay que evitar tocarlo o manipularlo con la lengua y acudir al dentista en la mayor brevedad posible.

Más halitosis

Si además de descuidar nuestro cepillado se añade un incremento en la ingesta de bebidas alcohólicas o el consumo de tabaco, probablemente aparezca o empeore la halitosis. Para prevenirla, es recomendable beber mucha agua para mantener el flujo de saliva y la hidratación de la mucosa oral. Además, obviamente, de mantener una buena higiene oral.

Hipersensibilidad dental

Con la llegada del verano, consumimos más alimentos y bebidas frías. La consecuencia es la aparición de la sensación que se conoce como hipersensibilidad dentaria, es decir, que nos molesta e incluso nos resulta doloroso el consumo de estos alimentos. La aparición de este fenómeno está relacionado con que gran parte de lo que consumimos en verano, como zumos, refrescos de cola, cerveza, gazpacho, entre otros, suelen tener un PH ácido. Todo ello se combina con un cepillado incorrecto, que provoca que se desgasten los cuellos de los dientes con lo que se expone la dentina.

 

Para controlar la hipersensibilidad, conviene reducir en la medida de lo posible el consumo de estas bebidas ácidas, cepillarse los dientes después del consumo de estos, y si persiste, usar geles o pastas específicas para el tratamiento de dientes sensibles.

No olvidar las férulas

Si después de un par de días, las férulas ya no se ajustan a la perfección, imagina después de las vacaciones. Conviene tenerlas en cuenta si salimos de viaje para no olvidarlas en casa y usarlas durante el día en la medida de lo posible.

El verano nos cambia, nos relajamos porque dejamos de lado la rutina. Después al volver a la vida normal, solemos recuperar el ritmo rápido. Pero nuestra boca puede no recuperarse igual y al final de las vacaciones podemos tener algún disgusto. Por ello, debemos cuidar de nuestros dientes también en verano. Más adelante lo agradeceremos.